Francia afronta una nueva semana de movilizaciones sociales después de que las manifestaciones del sábado transcurrieran sin incidentes graves, tras los disturbios y saqueos del día 17, mientras el Gobierno recibe a los representantes estudiantiles este lunes para responder con medidas concretas a las reivindicaciones que reclaman desde hace más de un mes en la calle.

La agenda de movilizaciones incluye caceroladas convocadas por los ‘chalecos amarillos’ el viernes y una nueva jornada de protestas a favor del poder adquisitivo el sábado 31 de octubre. Además, varios sindicatos mantienen una convocatoria de huelga y manifestaciones para el 5 de noviembre.

El primer ministro, Sébastien Lecornu, recibe hoy a las 14:30 locales (12:30 GMT) a representantes de las organizaciones de estudiantes de Secundaria, que reclaman la renovación de los centros educativos, mejores condiciones de estudio y la supresión de Parcoursup, la plataforma de acceso a la universidad.

Se esperan anuncios del Ejecutivo, que detallarán en rueda de prensa el ministro de Educación, Édouard Geffray, y el de Enseñanza Superior, Philippe Baptiste.

El viernes pasado, una veintena de representantes estudiantiles se reunieron en el Palacio del Elíseo durante cerca de tres horas con el presidente Emmanuel Macron, quien afirmó que quería escuchar sus demandas e inquietudes y prometió una «reforma en profundidad» de Parcoursup, así como respuestas «muy concretas».

Los estudiantes comenzaron sus movilizaciones hace más de un mes, primero mediante bloqueos de institutos y posteriormente con manifestaciones, y han continuado sus protestas pese a las vacaciones escolares que comenzaron el pasado día 17 y se prolongan hasta el 2 de noviembre.

El Gobierno anunció a principios de mes un plan para sustituir a los profesores ausentes y ya se han incorporado 2.000 sustitutos de los 3.000 prometidos, una medida que tuvo una acogida mitigada.

Los sindicatos instan a «responder sin demora a las urgencias sociales y medioambientales», al tiempo que reclaman subidas salariales, mejoras de las pensiones, un aumento del índice retributivo de los funcionarios, del salario mínimo y de las prestaciones sociales.

Peticiones compartidas por los 800.000 manifestantes que salieron a las calles tanto el 17 como el 24 de octubre, según la Confederación General del Trabajo (CGT). El Ministerio del Interior contabilizó, por su parte, 410.000 manifestantes el sábado pasado, frente a los 550.000 del mismo día de la semana anterior, cuando los disturbios eclipsaron las reivindicaciones.


T/EFE