
El artista suizo Nemo, ganador de Eurovisión 2024, devolvió el trofeo obtenido en el certamen como protesta ante la confirmación de la participación de Israel en la próxima edición del concurso. El cantante mencionó que la Unión Europea de Radiodifusión (UER) sostiene que el concurso es apolítico, aunque en su opinión esa postura no se corresponde con la realidad.
En un video difundido públicamente, Nemo expresó: “Aunque estoy inmensamente agradecido por la comunidad que rodea este concurso y por todo lo que esta experiencia me ha enseñado, tanto como persona como artista, hoy siento que este trofeo ya no pertenece a mi estantería. Su visión afirma que representa la unidad, la inclusión y la dignidad de todas las personas, valores que hacen que este certamen sea tan significativo para mí. Sin embargo, la participación continua de Israel durante lo que la comisión internacional independiente de investigación de la ONU ha concluido como un genocidio demuestra un claro conflicto entre esos ideales y las decisiones que está tomando la UE” detalla el mensaje.
Enfatizó que el festival ha sido utilizado para suavizar la imagen de un Estado acusado de graves irregularidades, mientras la UER insiste en mantener la narrativa de neutralidad política, alejada de la realidad luego de confirmar la participación de Israel. El intérprete añadió que la retirada de varios países del certamen evidencia que “algo anda muy mal”, y que la situación no puede ser ignorada por los organizadores.
Decidió devolver el trofeo a la sede de la UE en Ginebra, con gratitud y un mensaje claro que dice «vive lo que proclamas», además enfatizó que los si los valores que se celebran en el escenario no se practican fuera de el «hasta las canciones más hermosas pierden sentido». La decisión de Nemo se produce en un contexto de creciente presión sobre la UER, luego de que cinco países anunciaran su boicot al concurso de 2026 tras la autorización de la participación de Israel.
T/Agencias

