En Argentina se perdieron 36.000 puestos de trabajo y cerraron 6.900 empresas desde la aprobación en marzo pasado de la ley de reforma laboral, cuya aprobación fue impulsada por el Gobierno del ultraliberal Javier Milei.

De acuerdo a un informe difundido este martes por varias organizaciones de la sociedad civil y centros de estudios, la ley aprobada en marzo pasado por el Parlamento no trajo «beneficios concretos para quienes trabajan, sino todo lo contrario: es una norma que facilita los despidos y el trabajo precario».

El informe indica que desde que Milei asumió la Presidencia argentina a finales de 2023 ya se han perdido 241.200 puestos de trabajo, 36.000 de ellos desde la aprobación de la ley de reforma laboral.

La contracara de este proceso es, sobre todo, un aumento de la informalidad, que se ubica en una tasa récord del 45 %.
«Hoy, más de 6 millones de argentinos trabajan en la informalidad, lo que implicó un crecimiento de 348.000 puestos informales en el último año, fundamentalmente en tareas por cuenta propia», advierte el informe.

La reforma laboral ha implicado drásticos cambios en las condiciones de trabajo.

«La destrucción en el sector privado registrado es generalizada. Incluso los sectores ‘ganadores’ -como intermediación financiera o minería y petróleo- destruyen empleo en la actualidad», señala el informe.

La ley aprobada en marzo, que modificó una normativa de 1976, redujo la base de cálculo de las indemnizaciones en detrimento de los trabajadores y limita el derecho a huelga y la actividad sindical, entre otras cambios.

T|EFE