
El consumo masivo en Argentina registró una profunda caída del 3,8% en abril respecto al año anterior, consolidando una tendencia de retroceso desde finales de 2025, según la consultora Scentia.
La política económica del Gobierno impacta directamente en el poder adquisitivo, lo que se refleja en una caída del 4,8% en kioscos y almacenes de barrio, los comercios de cercanía más afectados.
Supermercados y autoservicios también experimentaron retracciones significativas, mientras la inflación, pese a una leve desaceleración, sigue erosionando el salario real de las familias argentinas.
El acumulado del primer cuatrimestre muestra una alarmante merma del 3,3% en el consumo, evidenciando el estancamiento económico que sufre el país.

