El comportamiento de sacudir la cabeza en perros y gatos suele responder a un reflejo natural, aunque en ocasiones puede alertar sobre posibles complicaciones de salud cuando se vuelve persistente.

Según National Geographic, el movimiento responde a la sensibilidad de la zona, pero el contexto en el que ocurre y la frecuencia deben observarse con atención. La presencia de numerosas terminaciones nerviosas en la cabeza de perros y gatos explica la rapidez con la que reaccionan a estímulos como el contacto, restos de agua o partículas de comida.

Este reflejo cumple varias funciones, entre ellas ayuda a eliminar cuerpos extraños, favorece la higiene y puede incluso contribuir al bienestar emocional de los animales. El artículo señala que los gatos suelen mostrar este comportamiento después de comer, beber o cuando reciben caricias cerca de las orejas.

Los perros también presentan esta reacción, especialmente tras el baño o al salir al exterior, donde pueden entrar en contacto con suciedad o insectos. Más allá de su función biológica, la sacudida de cabeza puede reflejar el estado emocional de los animales. Alunos perros y gatos la utilizan para liberar tensión después de experiencias estresantes o cambios en su entorno.

Variaciones según la especie y el entorno

La frecuencia y el contexto en el que los animales domésticos sacuden la cabeza pueden variar según la especie, la raza y el entorno en el que viven. Las razas de perros con orejas largas y colgantes tienden a hacerlo más a menudo, ya que esta morfología favorece la acumulación de humedad o suciedad.

En el caso de los gatos, el gesto suele asociarse a la sensibilidad de los bigotes y las terminaciones nerviosas de la zonas. Expertos recomiendan a los cuidadores prestar atención a los cambios en la conducta de sus mascotas, sobre todo si la sacudida aparece de manera repentina o se intensifica tras la exposición a ciertos entornos, como parques, jardines o zonas húmedas.

Aunque la sacudida de cabeza suele ser inofensiva, advierten que su aparición constante o acompañada de otros síntomas puede indicar la presencia de otitis, infecciones, parásitos o inflamaciones. Entre los signos que requieren consulta veterinaria se encuentran el enrojecimiento del oído, secreciones, mal olor, rascado frecuente o la inclinación persistente de la cabeza hacia un lado.

En situaciones donde la sacudida se acompaña de dolor, pérdida de equilibrio o cambios en el comportamiento habitual, la intervención profesional resulta necesaria para descartar complicaciones. La detección temprana de problemas auditivos favorece un tratamiento más efectivo y reduce el riesgo de daños permanentes.

T/Con información Infobae