
Los aliados de Donald Trump y algunos en el sector privado se han estado preparando silenciosamente para detener y deportar a gran escala a los migrantes que residen en Estados Unidos, según cuatro fuentes familiarizadas con las conversaciones.
Y ahora que el expresidente se convirtió en presidente electo, se espera que esos preparativos se intensifiquen.
La inmigración fue una de las piedras angulares de la campaña de Trump para 2024, y aunque en repetidas ocasiones pregonó promesas de deportación masiva en el camino -poniendo un mayor énfasis en la aplicación de la ley en el interior en comparación con su fijación de 2016 en el muro fronterizo- los miembros de su entorno y algunos en el sector privado discutieron cómo sería ese plan, según las fuentes.
La frontera su prioridad
La prioridad de Trump desde el primer día es reinstaurar las políticas fronterizas de su anterior administración y revertir las del presidente Joe Biden, según dijo a CNN Jason Miller, asesor principal de Trump.
Las primeras discusiones entre el equipo de Trump se han centrado en expulsar a los inmigrantes indocumentados que han cometido delitos, dijo a CNN una fuente familiarizada con los planes preliminares del equipo.
Un tema clave que se está considerando es cómo, cuándo y si deportar a los inmigrantes que fueron traídos a Estados Unidos cuando eran niños, comúnmente conocidos como “soñadores” (dreamers).
Tom Homan, que anteriormente fue director en funciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, podría ser uno de los responsables de inmigración en el Gobierno, según las fuentes.
“No va a ser un barrido masivo de vecindarios. No va a ser la construcción de campos de concentración. Lo he leído todo. Es ridículo”, dijo Homan a CBS News en una entrevista emitida el mes pasado.
“Serán detenciones selectivas. Sabremos a quién vamos a detener, dónde es más probable que los encontremos basándonos en numerosos, ya sabes, procesos de investigación”, añadió.
(CNN)

