Un equipo de investigadores de la Universidad de Bolonia (Italia) ha revelado que antiguos sellos cilíndricos tallados de la antigua Mesopotamia podrían ser clave para entender el origen de la escritura protocuneiforme, desarrollada alrededor del 3100 a.C.

Este hallazgo fue publicado el martes en la revista Antiquity. Los sellos analizados, que datan del 4400 a.C., fueron encontrados en Uruk, actual Irak, y se utilizaban para enrollar y marcar tablillas de arcilla.

Según los investigadores, estos grabados podrían haber sido la base para el desarrollo de un sistema de escritura que surgió por la necesidad de registrar transacciones comerciales.

Silvia Ferrara, coautora del estudio, destacó que «la relación entre el sellado antiguo y la invención de la escritura ha sido reconocida, pero la conexión entre las imágenes específicas del sello y los signos apenas se había explorado».

Los coautores Kathryn Kelley y Mattia Cartolano enfatizaron que se enfocaron en las imágenes de los sellos, que representaban el transporte de jarrones y telas. Estos símbolos son considerados precursores de los primeros escritos sobre comercio agrícola y textil.

La investigación muestra cómo los motivos conocidos de sellos cilíndricos se integraron en uno de los primeros sistemas de escritura inventados por la humanidad.

Ferrara concluyó que «el salto conceptual del simbolismo preescrito a la escritura es un desarrollo significativo en las tecnologías cognitivas humanas», subrayando la importancia del estudio en la transición entre prehistoria e historia.