
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia ha decidido postergar las elecciones judiciales inicialmente programadas para el 1 de diciembre, desplazándolas al 15 de diciembre. La decisión responde a los persistentes bloqueos de caminos mantenidos por seguidores del expresidente Evo Morales desde hace 18 días.
«Acaba de decidir la Sala Plena del TSE que se reprograman las elecciones judiciales para el domingo 15 de diciembre debido al grado de conflictividad que vive el país», comunicó Tahuichi Tahuichi Quispe, vocal del TSE, a la agencia EFE.
Obstáculos logísticos y demandas populares
Quispe explicó que los bloqueos han hecho «imposible» cumplir con el despliegue logístico necesario para organizar los comicios. Aunque evitó confirmar si esta será la fecha definitiva, dejó abierta la posibilidad de nuevos cambios dependiendo de la evolución de la situación social.
Los bloqueos, liderados por sectores leales a Morales, exigen que el Gobierno cesa los procesos judiciales por estupro y trata de personas contra el exmandatario, considerándolos una persecución política. Además, reclaman medidas para mejorar la situación económica del país y el respeto al congreso del Movimiento al Socialismo (MAS) de 2023, donde Morales fue proclamado «candidato único» para las elecciones presidenciales de 2025.
Sistema de elección judicial
Conforme a la Constitución de 2009, 7,3 millones de votantes están habilitados para elegir por voto popular a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), Tribunal Agroambiental y Consejo de la Magistratura, con un mandato de seis años. Sin embargo, las elecciones judiciales han enfrentado históricamente votaciones con altos porcentajes de votos nulos y blancos, en señal de rechazo hacia procesos percibidos como manipulados.
Los comicios previstos para 2023 se vieron frustrados por desacuerdos políticos y recursos legales, que llevaron a posposiciones reiteradas.
Prolongación de mandatos y crisis política
En diciembre pasado, el TCP extendió su mandato y el de otras cortes, alegando prevenir un «vacío de poder», lo cual provocó protestas tanto de la oposición como de sectores internos del MAS que respaldan a Morales. Estas tensiones incrementan la inestabilidad en el panorama político nacional, aunque la renuncia de los magistrados no ha sido alcanzada.
El aplazamiento de los comicios judiciales refleja la fragilidad del entorno político-social en Bolivia, con implicaciones significativas de cara a los próximos procesos electorales y para la gobernabilidad del país. (EFE/La Razón/DW)

