
Menchú Tum, reconocida líder indígena maya k’iche’ de origen guatemalteco y nacionalidad mexicana, aporta a esta nueva función una trayectoria de reconocimiento universal al haber sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1992 y el Premio Príncipe de Asturias en 1998, destacando que la activista se ha desempeñado históricamente como embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO
La iniciativa pretende garantizar una presencia activa y decisiva de las demandas de los pueblos originarios y las mujeres en la agenda global.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México anunció este viernes el nombramiento de Rigoberta Menchú Tum como Alta Consejera para los Derechos de las Mujeres y los Pueblos Indígenas en la Política Exterior del país.
Esta designación, realizada en estrecha coordinación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), busca fortalecer el cumplimiento del mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de establecer la igualdad sustantiva y la interculturalidad como ejes transversales de la agenda internacional mexicana.
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Menchú Tum, reconocida líder indígena maya k’iche’ de origen guatemalteco y nacionalidad mexicana, aporta a esta nueva función una trayectoria de reconocimiento universal al haber sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1992 y el Premio Príncipe de Asturias en 1998, destacando que la activista se ha desempeñado históricamente como embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO.
Además, fue una figura central en el proceso diplomático que culminó con la adopción de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en 2007, un hito fundamental para la protección de las comunidades originarias a nivel global.
«Ante el sagrado día Jun E, agradezco la designación como Alta Consejera para los Derechos de las Mujeres y Pueblos Indígenas en la Política Exterior de México que me ha otorgado el Dr. Roberto Velasco Álvarez, Secretario de Relaciones Exteriores y la confianza de nuestra Presienta, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo. Representa para mí un desafío y una plena dignificación en lo personal y en las diversas luchas de las mujeres y de los pueblos indígenas de México y del mundo. Lo acepto como una misión histórica y lo llevaré con responsabilidad», expresó la lideresa en su cuenta en la red social X.
En su nuevo rol dentro de la Cancillería mexicana, Menchú Tum colaborará directamente en el diseño de una política integral orientada a la promoción y protección de los derechos humanos, con énfasis en las mujeres, así como en los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas.
Esta labor se desarrollará en articulación con los proyectos estratégicos derivados de la política nacional, siguiendo los lineamientos establecidos por la Secretaría de las Mujeres y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas con el objetivo de asegurar que las prioridades nacionales tengan un reflejo directo en la acción diplomática del Estado mexicano.
La gestión de la Alta Consejera tendrá como propósito articular sinergias entre las distintas áreas de la Secretaría de Relaciones Exteriores y otras dependencias competentes. A través de esta coordinación interinstitucional, se buscará establecer planes y líneas de acción conjuntas que permitan elevar la voz y las propuestas de estas comunidades al ámbito multilateral.
La iniciativa pretende garantizar una presencia activa y decisiva de las demandas de los pueblos originarios y las mujeres en la agenda global, aprovechando los espacios de diálogo internacional para visibilizar sus luchas y necesidades específicas. De igual forma, este nombramiento refleja la voluntad del gobierno de México de integrar la perspectiva de derechos humanos y diversidad cultural en el centro de su política exterior.
Al incorporar a una figura de la estatura moral y política de Rigoberta Menchú Tum, la administración de Sheinbaum reafirma su compromiso con la justicia social y el respeto a la autodeterminación de los pueblos, alineándose con los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU.
La Alta Consejería servirá como un puente estratégico entre las bases comunitarias en México y los foros internacionales, asegurando que la diplomacia mexicana sea un instrumento efectivo para la defensa de los derechos colectivos e individuales en un contexto globalizado.
T|TELESUR

