
El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán está empujando a la economía mundial hacia una recesión, impactando particularmente a las economías emergentes.
En su reciente informe de Perspectiva Económica Global (WEO, por su sigla en inglés), el ente rebajó su pronóstico de crecimiento mundial a 3,1% en 2026, dos décimas menos de lo estimado en enero pasado.
Esta previsión de referencia del FMI está basada en el supuesto de que el conflicto sea solucionado a mediados de año. En caso contrario, el impacto adverso será aún mayor con dos posibles escenarios más: uno intermedio en el que el crecimiento global se desaceleraría hasta el 2,5%, y el peor, caería al 2% en 2026 y 2027, de mantenerse el conflicto hasta el próximo año.
La nueva previsión del organismo representa tres décimas menos de crecimiento en comparación con el registrado en 2025 (3,4%), y advierte una especial vulnerabilidad para algunas economías emergentes, particularmente las que son grandes importadoras de materias primas y tienen poco margen de maniobra presupuestaria.
Estas economías estarían más expuestas al alza de los precios de la energía y los alimentos, al deterioro de las expectativas de inflación y a un endurecimiento de las condiciones financieras, cuya severidad dependerá de la duración del conflicto.
Ante el escenario excepcional que se vive, el FMI hizo una «previsión de referencia» en lugar de su habitual pronóstico base. En su informe, dejó intacta la estimación global para las economías avanzadas, que mantendrían un avance del 1,8% en 2026, una décima menos que el año pasado.
En comparación con las perspectivas que hizo en enero, el FMI reduce en una décima el crecimiento de EEUU con 2,3%, China con 4,4% y en dos el de la eurozona para 1,1%. Además, reduce en tres décimas el crecimiento de las economías emergentes y en desarrollo, que se expandirían un 3,9%.
Los países de Oriente Medio y Asia Central crecerían este año dos puntos porcentuales menos, un 1,9%. En el caso de las naciones que son grandes exportadoras de energía y dependen directamente del estrecho de Ormuz, como Irak y Qatar, sus economías se contraerían entre casi el 7 y el 9%.
T/EFE

