
Un grupo de científicos rusos descubrió mediante una tomografía computarizada, evidencias de una intervención quirúrgica en el cráneo de una mujer que falleció hace aproximadamente 2.500 años, así lo informó la Universidad Estatal de Novosibirsk (NSU).
Los restos de la mujer, perteneciente a la cultura Pazyryk, un antiguo pueblo nómada de las montañas de Altái, fueron hallados en 1994 en una meseta de pronunciada altitud, en la actual república rusa de Altái.
El cuerpo no alcanzó a momificarse naturalmente porque pasó muy poco tiempo entre la muerte y el entierro. Sin embargo, la cabeza se conservó parcialmente, gracias a una lente de hielo, el agua se filtró en la tumba, se congeló y preservó los tejidos.
Así, los investigadores pudieron realizar una tomografía computarizada del cráneo de la mujer y detectar que en algún momento sufrió un grave traumatismo craneal, por lo que la mandíbula se desplazó tras quedar destruida la articulación respectiva.
Vladimir Kanyguin, jefe del laboratorio de Medicina Nuclear e Innovadora de la NSU, explicó que «el tomógrafo nos permitió […] crear un modelo 3D digital preciso, y posteriormente físico, del cráneo, haciéndolo accesible para un análisis antropológico detallado», afirmó.
Según el estudio, los cirujanos de entonces realizaron una compleja operación, perforando dos finos canales de 1,53 mm en el hueso, uno en la mandíbula y otro en el hueso temporal, y a través de ellos pasaron un material elástico, probablemente tendón o crin de caballo, para suplir la articulación destruida y permitir que la mujer pudiera mover la mandíbula.
La tomografía confirmó el éxito de esa operación y determinó que la mujer pudo vivir después por un tiempo considerable. «De este modo, el tomógrafo computarizado actuó como una ‘máquina del tiempo’, proporcionando un acceso no destructivo a las estructuras anatómicas.
T/Agencias

