
Uno de los grandes temores con la inteligencia artificial (IA) siempre ha sido la posible destrucción de empleo. No obstante, desde hace unos años hay otro problema que cada vez es más notorio: el encarecimiento de productos de la electrónica de consumo.
El auge de esta tecnología, pese a sus beneficios, está tensionando la cadena de suministro para fabricantes de smartphones, computadoras y otros productos electrónicos. El aumento de costos se debe principalmente a los chips de memoria, o semiconductores, que necesita la IA para funcionar adecuadamente.
“Hoy en día, la mayor parte de los sistemas de inteligencia artificial están limitados por la memoria, y no solo por la capacidad de cálculo”, apunta Gianluca Cornetta, profesor de Tecnología Electrónica en la Universidad CEU San Pablo, España.
De acuerdo con distintos analistas, las computadoras podrían valer entre un 15 % y un 20 % más. En esta línea, si la situación continúa, las ventas de teléfonos móviles podrían caer hasta un 5 % y las de laptops casi el doble, según estimaciones de la International Data Corporation (idc).
“Los algoritmos de inteligencia artificial manejan cantidades enormes de datos y necesitan memorias de alto ancho de banda para alimentar a los aceleradores de IA”, dice Gianluca Cornetta.
Según Alejandro Echeverría Rey, director del Grado y Máster en Análisis de Negocios de la Nebrija Business & Technology School de la Universidad Nebrija, el problema va más allá de la escasez de materiales, “es una cuestión de capacidad, complejidad y escala industrial”.
“La inteligencia artificial está cambiando el mercado electrónico de raíz: el reto ahora es innovar sin que este coste acabe penalizando al consumidor”, señala Cornetta.
T | Con información de Voz Populi

