
El primer caso documentado de cremación humana funeraria fue en el norte de Malaui, África, hace unos 9.500 años y fue hecho por comunidades de cazadores-recolectores con rituales en pira abierta.
Esta evidencia, además de revolucionar la cronología de las prácticas crematorias en África, obliga a replantear las interpretaciones tradicionales sobre la organización social, la memoria colectiva y el simbolismo funerario entre los grupos forrajeros del Holoceno temprano.
Las excavaciones recientes han permitido identificar una gran estructura de cenizas cementadas que contenía restos humanos quemados in situ. La datación por radiocarbono sitúa el episodio principal de cremación entre 9540 y 9454 años calibrados antes del presente.
Este contexto convierte a la zona en el caso más antiguo de cremación intencional en África, sino también en la pira funeraria más antigua conocida a escala mundial.
El análisis micromorfológico indica el uso reiterado de grandes cantidades de leña. También se ha podido determinar que el fuego se alimentó de manera continua para mantener las temperaturas elevadas. La pira alcanzó al menos 500 °C, lo que confirma que la cremación fue intencional y controlada. Dado que semejante nivel de inversión energética resulta muy significativo en el contexto de las sociedades cazadoras-recolectoras, se abren interrogantes sobre el perfil social del individuo cremado.
Los restos recuperados corresponden a un adulto de complexión grácil, probablemente una mujer, de una edad estimada entre 18 y 60 años. Las mediciones óseas sugieren una estatura modesta de entre 145 y 155 cm.
Con información de Muy Interesante

