A más de medio kilometro bajo la superficie de la corriente de hielo Kamb en la Antártida Occidental, un equipo de científicos ha descubierto recientemente un río subglacial que ha permanecido oculto durante milenios. Esta masa de agua, que fluye lentamente hacia el océano, ofrece una nueva perspectiva sobre los procesos de deshielo desde abajo y sus posibles impactos en las ciudades costeras del mundo.

Durante una reciente expedición, los investigadores perforaron más de 1,600 pies en la capa de hielo antártico y encontraron un río que corre bajo la plataforma de hielo de Ross, según informó Earth.com. Este río subglacial, de tamaño comparable a un edificio de 30 pisos de altura y un ancho similar al de una manzana, es una mezcla de agua dulce y agua de mar.

Huw Horgan, líder de la expedición detalló que «encontramos agua al final del pozo y, con la ayuda de nuestra cámara, incluso descubrimos un banco de criaturas parecidas a langostas, a 400 kilómetros del océano abierto”, dijo. Los investigadores han observado que este río crece de manera significativa aproximadamente una vez por década, cuando los lagos cercanos desembocan en él, funcionando como un sistema de tuberías subterráneas que podrían acelerar el deshielo del hielo antártico y transportar nutrientes que sustentan ecosistemas ocultos.

La plataforma de hielo de Ross funciona como un tapón gigante que retiene el hielo continental y ayuda a controlar el nivel del mar. Cuando ríos subglaciales como este adelgazan la plataforma desde abajo, facilitan que el hielo terrestre se deslice hacia el océano, lo que puede acelerar el aumento del nivel del mar.

Este fenómeno representa un riesgo para las ciudades costeras, ya que las mareas podrían ser más altas durante tormentas extremas, incrementando las inundaciones y ejerciendo presión sobre los sistemas alimentarios y la salud pública.

Aunque no es posible detener estos ríos subglaciales, sí se puede contribuir a reducir la contaminación y modernizar las comunidades para enfrentar los efectos del cambio climático. A nivel comunitario, la mejora de los sistemas de alerta temprana, la infraestructura de defensa contra inundaciones y el uso de bombas de calor o aislamiento de edificios contribuyen a la prevención. Mientras que, de forma individual sustituir plásticos de un solo uso, elegir transporte limpio y optimizar la eficiencia energética de los hogares son medidas que protegen al planeta.

T/Agencias