Más de 1.000 católicos LGBTQ+ y sus familias participaron este sábado en una peregrinación a Roma con motivo del Año Santo o Jubileo, celebrando un nuevo nivel de aceptación en la Iglesia Católica después de sentirse rechazados durante mucho tiempo y atribuyendo este cambio al difunto papa Francisco.

Algunos lloraron al atravesar la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en el rito de paso de los peregrinos del Año Santo. Dijeron que percibieron el momento como algo importante, incluso histórico, en la vida de la iglesia y su comunidad.

“Simplemente se sintió como algo épico, como si pudiera tocar la mano de Dios”, dijo Justin del Rosario, quien cargaba un gran crucifijo de madera mientras cruzaba el umbral de la Puerta Santa con un grupo de peregrinos estadounidenses entre los que iba a su esposo.

Varios grupos LGBTQ+ se inscribieron para participar en el peregrinaje, que se incluyó en el calendario oficial de actos de la Santa Sede con motivo del Jubileo, una celebración del catolicismo que ocurre una vez cada 25 años.

Los organizadores del Vaticano hicieron hincapié en que la inclusión en el calendario no indicaba respaldo ni patrocinio, sino que era una herramienta logística para ayudar a los organizadores y a los peregrinos.

“Estuve aquí hace 25 años, en el Año Santo anterior, con un contingente de personas LGBTQ Estados Unidos y en realidad fuimos detenidos como una amenaza para los programas del Año Santo”, dijo Marianne Duddy Burke de DignityUSA.

Ahora, ser invitados a atravesar la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro “plenamente reconocidos como quienes somos y los dones que aportamos a la iglesia, y que tenemos tanto nuestra fe como nuestras identidades combinadas, es un día de gran celebración y esperanza”, dijo.

El papa León XIV celebró el sábado una audiencia jubilar especial para todos los grupos de peregrinos que estaban en Roma el fin de semana, pero no hizo ninguna mención especial a los católicos LGBTQ+.

AP