
La década entre los 50 y 60 estuvo marcada por la denominada carrera espacial entre Estados Unidos (EEUU) y la extinta Unión Soviética. Ambas potencias mostraban su poder a través de hitos tecnológicos relacionados con la conquista del espacio exterior.
Los soviéticos iniciaron con el lanzamiento del Sputnik en 1957, el primer satélite de la historia, luego enviaron el primer ser vivo al espacio (la perra Laika) y el primer ser humano (Yuri Gagarin). EEUU respondió con la creación de la NASA y logró llevar al primer hombre a la Luna en 1969.
La competencia dio paso a la cooperación con una misión conjunta entre la nave estadounidense Apolo y la nave soviética Soyuz, que se acoplaron en el espacio en 1975.
Hoy se reviva esa carrera, nuevamente con EEUU, pero esta vez compite con China.
El gigante asiático anunció a principios de agosto que ha completado un ensayo integral de aterrizaje y despegue con el módulo Lanyue, construido a escala real y probado en un centro que simula la gravedad y el relieve lunar. El Lanyue es mucho más que un simple vehículo: es refugio, laboratorio y central energética, diseñado con una integración de componentes y una reducción de peso extremos. “Hasta el último gramo cuenta”, subraya el ingeniero jefe Huang Zhen.
La estrategia china se basa en enviar, mediante dos lanzamientos consecutivos, el módulo Lanyue y la nave Mengzhou hasta la órbita lunar. Allí, tras acoplarse, dos de los tres astronautas de la misión pasarán al módulo de descenso y realizarán el alunizaje. Cada uno de los subsistemas —propulsión, control, hábitat y acoplamiento— ha superado ya ensayos relevantes en condiciones terrestres y atmosféricas simuladas, garantizando la seguridad de los tripulantes. La misión tripulada está programada para antes de 2030.
EEUU, por su parte, adelanta la misión Artemis, que prevé enviar una tripulación de cuatro personas a la Luna a principios del próximo año, declaró el administrador de la NASA, Sean Duffy, en Fox News. Además, pretenden instalar un campamento y un reactor nuclear en la próxima década.
Sin embargo, este país experimenta una profunda incertidumbre debido a las dudas en torno a la financiación de la NASA por parte del Gobierno.
Cabe destacar que en esta carrera se incluye la iniciativa privada Starship de Elon Musk, pero tiene también muchas incertidumbres.
Lo cierto es que la próxima década el mundo vivirá de nuevo la tensión de la era de la Guerra Fría.

