
Un gran cambio de paradigma en la medición del tiempo
El primer reloj nuclear basado, no en un átomo como los relojes atómicos actuales, sino en el núcleo de un átomo ya es una realidad. Por el momento es un prototipo, pero una vez desarrollado, podría convertirse en el instrumento más preciso del mundo.
El resultado, que ocupa la portada de la revista Nature, se debe al grupo de investigación dirigido por Chuankun Zhang, de la Universidad Americana de Colorado en Boulder, Estados Unidos.
Los relojes nucleares no solo nos permitirán medir el tiempo de forma ultra precisa: además de sistemas de navegación aún más fiables, Internet más rápido y comunicaciones digitales más seguras, también allanarán el camino para nuevos descubrimientos en el campo de la física, permitiendo investigar como nunca antes las leyes fundamentales de la naturaleza.
«Este estudio demuestra que es posible», afirmó a ANSA Davide Calonico, director de investigación del Instituto Nacional de Investigaciones Metrológicas de Italia (Inrim). “En cualquier caso es un cambio de paradigma loco: pasamos a un reloj sólido que no necesita equipos como bombas de vacío, lo que simplifica mucho las cosas y además es miniaturizable», dijo.
Los relojes atómicos miden el tiempo sintonizando un láser a las frecuencias necesarias para hacer que un electrón «salte» de un estado de energía a otro.
Sin embargo, desde hace décadas los investigadores intentan obtener un resultado similar no con los electrones, sino con el núcleo de un átomo, es decir, la parte formada únicamente por protones y neutrones: al ser más pequeño que un átomo entero, el núcleo es menos sujeto a perturbaciones externas y, por lo tanto, permitiría obtener un mayor nivel de precisión.
Zhang y sus colegas utilizaron un láser especialmente diseñado y un núcleo de torio atrapado en un cristal sólido: es este último el que marca el tiempo, como un «péndulo nuclear».
El dispositivo se acopló con éxito al reloj atómico situado en la Universidad de Boulder, permitiendo así obtener el primer reloj nuclear. «Abre una puerta a explorar, porque es una herramienta que antes no estaba y ahora sí», añadeCalonico. «Especialmente en el campo de la física será posible explorar los núcleos de los átomos incluso con baja energía, lo que nos permitirá comprobar teorías fundamentales». (ANSA)

