La larga sombra blanca de la ballena se paseaba por la bahía Risavika de Noruega, como en búsqueda de algo preciado ¿Su familia, tal vez? El color de su piel indicaba que tenía más de cinco años y por su tamaño (4,2 metros de largo) se calculaba que llegaba a los 15. Cuando fue vista estaba sola ¿No suelen andar esta especie en grupos? Además, era muy sociable ¿Está domesticada?

Las preguntas iban y venían cuando Hvaldimir fue vista por primera vez en 2019, justo en una zona en la que no es habitual encontrar a esta especie marina ¿Por qué la ballena estaba en este sitio y no cerca del océano Ártico? Pero algo más llamó poderosamente la atención: ¡un arnés? Lo más curioso es que este dispositivo tenía un pequeño soporte para una cámara, pero había más. El animal marino tenía una hebilla con el texto grabado «Equipo San Petersburgo». ¡La beluga era espía rusa?

Septiembre comenzó con la penosa noticia de la muerte de Hvaldimir. Aunque los biólogos que desde hace cinco años vigilaban su comportamiento la observaron bien el pasado viernes 30 de agosto, su cadáver sin vida fue encontrado el pasado domingo por un hombre que junto a su hijo habían decidido ir a pescar.

Como era de esperarse en esta era digital, la noticia rodo rápidamente y se hizo tendencia, no solo desde las causas extrañas que rodean la muerte del cetáceo, sino desde la posibilidad de su empleo para fines militares. ¿Es posible? ¿Ha pasado esto en otras ocasiones? La respuesta es “sí”.

Espías acuáticos

La sospecha de que Hvaldimir (“Havl” en noruego “ballena” y “Valdimir” por el nombre de pila del presidente ruso) haya sido entrenado para fines militares de espionaje, no es una idea surgida de los estudios cinematográficos.

De acuerdo con el medio La Vanguardia, durante los años de la Guerra Fría, la Marina de los Estados Unidos (EE. UU.) desarrolló un programa de entrenamiento de delfines y leones marinos para detectar minas, recuperar dispositivos y rastrear amenazas submarinas en aguas profundas o turbias.

De acuerdo con un informe de la Marina estadounidense, se estima que más de 75 delfines y 30 leones marinos han sido entrenados para estas tareas desde la década de 1960. La causa del empleo de estos animales para estos fines es que se ha comprobado un alto grado de inteligencia, ideal para fines de espionaje.

Esto lleva a pensar que esta práctica también haya podido ser utilizada por la contraparte soviética. De allí la sospecha, no comprobada ni confirmada por Rusia, de que Hvaldimir, en efecto, se haya tratado de una beluga entrenada para fines militares rusos.

Mensajeros del cielo

Tal vez, algunos amantes del cine recordarán la película animada “Valiant” (2005) que cuenta la historia de una paloma que debe cumplir una importante misión como mensajera de la Royal Air Force durante la Segunda Guerra Mundial. Es evidente que la inspiración de Jordan Katz partió de los registros que señalan que durante este conflicto, EE. UU. entrenó a más de 100 mil palomas como mensajeras para llevar y devolver información entre los frentes de batalla.

La razón del empleo de estas aves fue el descubrimiento de que esta especie tiene una gran capacidad para atravesar largas distancias a fin de de regresar a su hogar, por lo que esta posibilidad fue utilizada para transmitir mensajes críticos cuando las comunicaciones terrestres eran imposibles o arriesgadas. Se estima que, durante este conflicto mundial, estas mensajeras ayudaron a coordinar operaciones militares.

El éxito del empleo de las palomas mensajeras fue utilizado en varias campañas, como por ejemplo, en la Batalla de los Argonnes, en la Primera Guerra Mundial, en la que destaca la leyenda de «Cher Ami». Esta ave fue famosa por haber entregado un mensaje con el que se logró salvar a un grupo de soldados estadounidenses rodeados por el enemigo. Aunque herida, Cher Ami logró completar su misión. ¿Inspiración de Valiant?

Pero no solo las palomas han sido utilizadas para fines de espionaje. Existen registro también los cuervos entrenados para realizar tareas complejas militares, como ocurrió durante la Guerra Fría, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) los empleó para llevar dispositivos de escucha a lugares inaccesibles. Oídos también en el aire.

Los Indomables

Si existe un animal al que se le caracteriza por no seguir órdenes o mostrarse menos interesados en complacer a sus dueños, son los gatos. Sin embargo, pareciera que este detalle se le escapó a la CIA cuando en 1960 creó el programa llamado “Acoustic Kitty. Este plan, en el que se estima que se gastó 20 millones de dólares, tuvo como objetivo infiltrar a felinos con implantes de escucha en embajadas y otras instalaciones sensibles de la Unión Soviética.

El resultado, seguramente lo deducirán: fue cancelado cuando se demostró que los gatos no podían ser controlados en un entorno urbano.

La historia de la humanidad está estrechamente vinculada con las otras especies animales. Desde delfines, palomas y hasta los indomables gatos han funcionado como una solución no convencional para encontrar soluciones a problemas complejos. Lo cierto es que esta relación entre humanos y animales ha sido, es y será una fuente de inspiración y curiosidad en el ámbito del espionaje.