
Un amplio grupo de científicos ha extraído y secuenciado las proteínas almacenadas durante 21 a 24 millones de años en fósiles dentales de rinocerontes, elefantes e hipopótamos extintos, según detallan dos estudios publicados el miércoles 9 de julio en la revista Nature.
Con el objetivo de conocer mejor a las especies que alguna vez vivieron en la Tierra, la ciencia ha buscado durante muchos años el ácido desoxirribonucleico (ADN) antiguo guardado en los fósiles. El más antiguo tiene una datación de dos millones de años.
Por su parte, las proteínas, la maquinaria molecular de las células, también ofrecen información valiosa y tienen la ventaja de que puede sobrevivir por mucho más tiempo que el ADN. Hasta ahora, las proteínas más antiguas que se conocían eran de hace unos cuatro millones de años.
Los dos nuevos trabajos recuperaron los fragmentos de antiguas proteínas en dos entornos muy diferentes: el ártico canadiense y un abrasador valle de Kenia.
«Estos proyectos complementarios demuestran que las proteínas, componentes fundamentales de los organismos vivos que conservan información sobre la historia evolutiva, pueden hallarse en fósiles antiguos de todo el mundo», afirma Daniel Green, biólogo evolutivo de la Universidad de Harvard y autor principal del estudio sobre los fósiles de Kenia.
Relaciones evolutivas de especies extintas
Para los investigadores, esto abre una nueva frontera para sondear el pasado evolutivo profundo, incluido el linaje humano y quizá incluso los dinosaurios.
«Las proteínas antiguas pueden informarnos sobre la historia evolutiva de un organismo al proporcionar datos moleculares de especímenes demasiado antiguos para la conservación del ADN. Esto permite a los investigadores aclarar las relaciones evolutivas a lo largo del árbol de la vida, incluso en el caso de especies que se extinguieron hace millones de años», explica Ryan Sinclair Paterson, autor principal del estudio sobre los fósiles de Canadá, e investigador del Instituto Globe de la Universidad de Copenhague.
Procedencia de los fósiles investigados
Durante la investigación de proteínas antiguas -campo llamado paleoproteómica-, se obtuvieron proteínas de los dientes de cinco especies de rinocerontes, elefantes e hipopótamos que vivieron hace entre 1,5 y 18 millones de años en la región keniana de Turkana. Las proteínas mostraron vínculos entre los antiguos animales y sus parientes actuales.
También se extrajeron proteínas de un fragmento de diente de un rinoceronte extinto desenterrado en el cráter de Haughton, en Nunavut (Canadá), que tenía hasta 24 millones de años. Las condiciones frías y secas del cráter se consideraban ideales para conservar las proteínas, pero la conservación en el clima cálido de Turkana fue más inesperada.
¿Se pueden rastrear hasta los dinosaurios?
Las proteínas estudiadas procedían de especies de gran tamaño que datan de la era de los mamíferos, que siguió a la desaparición de los dinosaurios, criaturas que habían dominado durante la era Mesozoica, que terminó hace 66 millones de años.
En el nuevo trabajo, el número de proteínas detectables disminuyó en los fósiles progresivamente más antiguos. Pero Green no descartó que se encontraran proteínas que dataran de la era de los dinosaurios: «Nuevos y mejores métodos de extracción y detección de proteínas antiguas podrían, tal vez, impulsar la paleoproteómica hasta el Mesozoico».
T/DW

