
En las primeras horas de la madrugada del domingo 15 de junio más de 160 efectivos de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires irrumpieron en las inmediaciones de la residencia de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en el barrio de Constitución, para desalojar a cientos de militantes y simpatizantes que llevaban cinco días en un acampe en señal de apoyo.
El operativo, descrito por las autoridades como una «liberación del espacio público», dejó imágenes de violencia contra civiles y la remoción forzosa de carpas, banderas y estructuras improvisadas.
Según testimonios y registros audiovisuales, el operativo se ejecutó sin previo aviso alrededor de las 2:00 am, cuando la mayoría de los manifestantes dormían. Las fuerzas de seguridad retiraron gazebos, sombrillas y enseres personales, argumentando la «ilegalidad» de la estadía de las personas.
Aunque las autoridades negaron enfrentamientos, testigos denunciaron uso excesivo de la fuerza y un clima de intimidación. «Vinieron como si estuviéramos cometiendo un crimen, pero solo estábamos acompañando a Cristina en un momento injusto», declaró una manifestante a medios locales.
T/Telesur

