
El volcán Uturuncu, ubicado en el suroeste de Bolivia, ha permanecido inactivo desde que entró en erupción por última vez hace 250.000 años. No obstante, en las últimas décadas ha mostrado señales de actividad, como terremotos y columnas de gases, lo que le ha valido ser clasificado como volcán zombi, en relación a los muertos vivientes.
Las imágenes satelitales han permitido a los científicos identificar un patrón de deformación del terreno en forma de ‘sombrero’, donde el centro del sistema volcánico se eleva mientras las áreas circundantes se hunden.
La comprensión sobre la actividad del Uturuncu es esencial para las comunidades locales, ya que esta puede desencadenar una erupción que pondría en riesgo vidas e infraestructuras. Sin embargo, los mecanismos subyacentes que provocan esta actividad eran desconocidos hasta ahora.
En un nuevo estudio, que fue publicado en la revista PNAS, un equipo internacional de investigadores encontró que la actividad ‘zombi’ del Uturuncu se debe al movimiento de fluidos y gases debajo de su cráter.
Para llegar a esta conclusión, se utilizaron los datos de más de 1.700 eventos sísmicos para generar imágenes de alta resolución del sistema de tuberías magmáticas en la corteza superficial bajo del volcán.

