Este lunes, el cuerpo decapitado de Vincent González Aguirre fue hallado en su celda en el Centro de Cumplimiento Penitenciario El Manzano, en la región del Biobío, Chile.

La investigación preliminar sugiere que el crimen, que dejó a la víctima con letras escritas en su espalda y su cabeza sobre un velador, podría estar vinculado a un rito satánico.

González, condenado a seis años por robo con violencia, fue encontrado por funcionarios de Gendarmería durante el conteo habitual.

Su compañero de celda, Diego Valdés San Martín, con antecedentes de violencia y condenado por homicidio, es el principal sospechoso.

Valdés alegó haber sido poseído por un demonio al momento del crimen y se encontraron en la celda una Biblia y escritos con símbolos satánicos, incluido el número «666».

Eduardo Pacheco, delegado presidencial regional, calificó el hecho como «lamentable» y pidió responsabilidad en la investigación que llevará a cabo el Ministerio Público junto a la Policía de Investigaciones (PDI).

La violencia en los recintos penitenciarios chilenos ha sido objeto de creciente preocupación, especialmente tras recientes incidentes que cuestionan el control del sistema penitenciario.