
Los consumidores estadounidenses enfrentan una nueva alza en el precio de la gasolina, que volvió a superar los cuatro dólares por galón tras la reanudación de las hostilidades con Irán, después de haber alcanzado un máximo de 4,56 dólares en mayo, recoge Bloomberg.
Según la publicación, a diferencia del aumento anterior, esta vez los reembolsos federales de impuestos que ayudaron a amortiguar el impacto ya se agotaron.
Economistas advirtieron que el mayor costo del combustible podría afectar el gasto de los hogares y el crecimiento económico, especialmente cuando la tasa de ahorro cayó en junio a su nivel más bajo desde 2022.
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