Unas 20 mil personas han abandonado sus hogares en Colombia debido a la violencia que estremece actualmente a la región del Catatumbo, en el noreste del país.

Medios colombianos reseñan el flujo continuo de familias desplazadas a las regiones de Cúcuta, Ocaña y Tibú, debido a la violencia generada por enfrentamientos entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Acerca del conflicto actual, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, escribió en su cuenta oficial en X que “lo sucedido en el Catatumbo no es sino una demostración más del tránsito de las guerrillas insurgentes hacia las organizaciones narco-armadas”.

Ante el deterioro de la situación en el Catatumbo, Petro declaró igualmente el estado de conmoción interior y de emergencia económica para esa región. 

Por su parte, declaraciones del jefe de Estado Mayor de Operaciones del Ejército Nacional, brigadier general Erick Rodríguez, hasta la tarde de este lunes, unas 19 mil 800 personas se encontraban en albergues o en sitios destinados para darles cobijo por las alcaldías y la Gobernación de Norte de Santander. 

Corredor humanitario en Venezuela

Debido a los enfrentamientos que desde el pasado jueves entablaron el ELN y la Estructura 33 (grupo residual de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias-Ejército del Pueblo) la población civil se vio obligada a trasladarse incluso a regiones de Venezuela.

Para proteger a los colombianos desplazados y a los connacionales venezolanos que habitaban en Catatumbo, el Gobierno venezolano ha instalado un corredor humanitario con cuatro puntos que laboran en los más de 2000 kilómetros de fronteras entre ambos países.

La corresponsal de teleSUR, Madelein García, ha conversado con una decena de desplazados que agradecieron a la nación bolivariana por su acogida solitaria y relataron que dejaron atrás sus casas y atravesaron riesgos en el camino hacia Venezuela para poder salvar sus vidas.

Colombianos y venezolanos ya se sienten tranquilos en la frontera del estado venezolano Zulia con la provincia colombiana Norte de Santander y afirman que su interés es vivir tranquilos: «El conflicto y la violencia no llevan a nada (…) los colombianos no estamos acostumbrados a esta guerra», relatan a la corresponsal de teleSUR.

Los desplazados solamente han podido traer pocas cosas, y muchos señalan que dejaron sus animales, sus casas y sus pertenencias en Colombia, incluido el dinero. Alejo Sampayo dijo: «vinimos sin un pesito en el bolsillo», y agradeció a Venezuela por darles asilo.

También como parte del corredor humanitario, el municipio Semprúm del estado Zulia recibió dos gandolas de ayuda humanitaria que trasladaron hacia ese territorio mil juguetes variados, 500 kits de higiene, 400 colchonetas, 50 colchones, 50 literas, agua potable, 20 ventiladores y 56 sábanas, así como 56 almohadas. Todos recursos que permitirán una estancia digna para los desplazados. T/Hispantv-Telesur F/AFP