
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, elevó este lunes a 289 los muertos por causa del terremoto que sacudió el pasado 10 de agosto al noroeste del país, del cual restan aún 143 personas desaparecidas.
«La patria está de luto, pero también está de pie, trabajando y rugiendo», ha sostenido el mandatario en una rueda de prensa en la cual ha confesado que «será muy duro lo que viene» tras el seísmo que, ha precisado, ha afectado a 450 municipios en 15 departamentos del país, esto es, una tercera parte del territorio colombiano.
A los 289 fallecidos y 143 desaparecidos, De la Espriella ha sumado 4.187 heridos, más de 120.328 familias afectadas y 26.945 viviendas destruidas. Todo ello precisando que si bien este balance es «preciso y transparente», también es preliminar dado que los equipos territoriales desplegados continúan verificando la información.
Esta cifra difiere del último reporte de víctimas identificadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, el cual ha anunciado, este mismo lunes, haber identificado 300 de los 304 cuerpos recibidos.
Poniendo el foco en los departamentos afectados, el dirigente ha subrayado que el Valle del Cauca y Risaralda son los que concentran las consecuencias humanas «más dolorosas». En el caso del primero han sido contabilizados 163 fallecidos y 2.672 heridos; mientras que en el del segundo 104 personas han perdido la vida, 565 han resultado heridos y 61 permanecen desaparecidos.
«He dado la orden, desde el primer minuto posterior al devastador evento, de que mientras exista una posibilidad de encontrar con vida un solo compatriota, los equipos de búsqueda y rescate sigan en el terreno», dijo para cifrar, seguidamente, en 138 los rescatistas extranjeros desplegados, de los cuales 24 son estadounidenses, 32 ecuatorianos y 82 israelíes.
T/Europa Press

