
Uruguay conmemora este año la trigésima Marcha del Silencio bajo la consigna de mantener viva la memoria histórica y exigir el esclarecimiento sobre el destino de los detenidos desaparecidos durante la dictadura militar. La movilización, surgida inicialmente en Montevideo en 1996, se transformó en un reclamo unificado a nivel nacional que supera el tradicional macrocefalismo del país.
En el litoral uruguayo la ciudad de Salto prepara intervenciones urbanas organizadas por colectivos sociales y sindicatos docentes que adornarán las plazas públicas con margaritas artesanales, símbolo de la causa. Los jóvenes locales realizarán una vigilia previa y pintarán huellas en los muros antes de iniciar la tradicional caminata con las fotografías de las víctimas de la represión.
Por su parte el departamento de Durazno rendirá un especial tributo a los militantes comunistas Célica Gómez y Héctor Giordano, ciudadanos oriundos de la localidad que fueron víctimas de desaparición forzada. Las investigaciones históricas señalan que ambos activistas fueron secuestrados en Buenos Aires en el marco de los operativos coordinados de la operación Cóndor.
En Lavalleja las actividades conmemorativas organizadas por la Comisión de la Memoria incluyeron la proyección de documentales y la creación de un mosaico fotográfico grupal en el Instituto Eduardo Fabini. La marcha principal partirá desde la sede sindical de la Federación Ancap para culminar con un acto central en la Plaza Libertad de la ciudad de Minas.
Asimismo la comunidad de Florida utilizará plataformas digitales para difundir materiales audiovisuales producidos por artistas locales en homenaje a las víctimas departamentales como el maestro Julio Castro y el profesor Carlos Modernell. Los manifestantes marcharán portando velas y flores hacia el monumento a las manos para exigir justicia frente a la impunidad persistente.
Localidades como Rocha, Nueva Palmira y el Chuy reportan una participación cada vez más masiva de estudiantes secundarios que se suman a las proclamas de las organizaciones de familiares. Los colectivos sociales insisten en que el hallazgo de restos óseos en predios militares constituye el estímulo necesario para continuar construyendo una pedagogía de la memoria en todo el país.
T| TELESUR

