
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, denunció que la Unión Europea ha pagado un sobrecoste superior a los 27.000 millones de euros por petróleo y gas en solo dos meses. Este incremento en la factura energética ocurre en el marco de la escalada de tensiones en Oriente Próximo, afectando directamente la economía regional.
Durante su discurso ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, Von der Leyen fue enfática sobre el costo del conflicto. «Nuestra factura por la importación de combustibles fósiles se ha incrementado en más de 27.000 millones de euros, sin haber recibido una sola molécula adicional de energía», sentenció la mandataria.
Esta situación representa la segunda crisis energética que afronta el bloque en un periodo de cuatro años. La funcionaria advirtió que, a diferencia de la crisis anterior, esta vez es imperativo gestionar los fondos con mayor eficacia y claridad para evitar la distribución ineficiente de los recursos públicos.
Ante la volatilidad del mercado, Bruselas apuesta por acelerar la independencia de los combustibles fósiles importados. La estrategia se centra en potenciar las energías renovables y la energía nuclear, citando a Suecia como un caso de éxito donde el impacto de los precios internacionales ha sido mucho menor.
La urgencia de un cambio de modelo responde a la inestabilidad en las rutas de suministro globales. La Comisión Europea considera que fortalecer la producción energética interna es la única vía para blindar la economía de los Estados miembros frente a conflictos geopolíticos externos que alteran los costos de vida.
La crisis se agrava por la situación en el estrecho de Ormuz, donde Donald Trump ordenó mantener un bloqueo naval operativo. El presidente estadounidense prorrogó un alto el fuego con Irán, argumentando supuestas divisiones en el gobierno de Teherán y una solicitud de mediación por parte de Pakistán.
T/AVN

