Buenos Aires, se encuentra sumergida en una fuerte polémica al anunciar la licitación de una bóveda mortuoria ubicada en un histórico y lujoso cementerio, en la que se instalará un bar de ocio nocturno con venta de bebidas y comidas.

Se trata del cementerio de la Recoleta, que fue construido en 1822 en este elegante barrio de la ciudad. En su mayoría, las parcelas fueron adquiridas por las familias más ricas del país, que contrataron arquitectos para que erigieran grandes bóvedas y mausoleos adornadas con esculturas.

Con el paso del tiempo, el panteón fue declarado «monumento histórico nacional» (lo que obliga a las autoridades a preservarlo) y se transformó en uno de los principales atractivos turísticos de Buenos Aires. Sin embargo, con esta nueva iniciativa, el lugar podría convertirse en una especie de centro comercial alrededor de las tumbas donde reposan personajes ilustres,como la legendaria primera dama Eva Perón.

La licitación invita a participar en la «concesión de uso y explotación de carácter oneroso», por un plazo de cinco años, de una bóveda de 24,5 metros cuadrados a cambio de un canon mensual de 1,6 millones de pesos (alrededor de 1.000 dólares). Medios argentinos, revelan que el lugar estará habilitado para funcionar como tienda de recuerdos, información turística y venta de comidas y bebidas al paso, es decir, no habrá mesas ni sillas ni consumo en el local.

Además, el adjudicatario deberá organizar visitas guiadas nocturnas, con una participación máxima de 40 personas, de jueves a domingo, de 19:00 a 23:00, (hora local) y pagará al Gobierno capitalino el 20 % de esos ingresos.

Una iniciativa envuelta en críticas

El periodista Víctor Hugo Morales fue uno de los primeros en pronunciarse, con un mensaje en el que consideró que el Gobierno capitalino pretende privatizar por completo la ciudad.

«La medida vuelve a poner en discusión el avance de las concesiones sobre espacios que forman parte del patrimonio y del uso público de la ciudad (…), el proceso de privatización de tierras y espacios porteños viene avanzando desde hace años y alcanza cientos de hectáreas», acusó.

Gabriel Traumatismo, comunicador también, le escribió un mensaje directamente al jefe de Gobierno, Jorge Macri. «El Cementerio de la Recoleta no es un museo que alguna vez fue cementerio: sigue siendo un cementerio. Un gift shop y bar afuera no molesta a nadie. Pero convertir una de las bóvedas en un local comercial es otra cosa. No todo tiene que convertirse en negocio. ¡Respeto!», advirtió.

«La Biela podría ofrecer nichos funerarios abajo de algunas mesas en respuesta a la competencia desleal del Cementerio de la Recoleta», ironizó el investigador Martín Becerra, al referirse a un tradicional bar y restaurante que está a escasos metros del panteón.

«El gobierno porteño lanzó la concesión de una cripta del Cementerio de la Recoleta para que se pueda explotar como un local gastronómico. El sueño liberal. Si la comida te cae mal, no hay problema: el Estado se ahorra el médico y te privatiza el entierro», añadió en tono de burla la escritora Roxana Kreimer.

T/RT