
La UEFA y sus 55 asociaciones nacionales han acordado por unanimidad no participar en las competiciones de la FIFA, tras el debate sostenido durante la reunión convocada de urgencia este jueves pasado el mediodía. El órgano de gobierno del fútbol europeo responde así a la propuesta del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que el martes pasado presentó un proyecto para vender una participación de la Copa del Mundo a inversores particulares seleccionados por una compañía muy próxima a la familia de Donald Trump, el presidente de Estados Unidos.
El choque entre la unión de federaciones de Europa y la unión mundial de federaciones, dos organizaciones suizas sin ánimo de lucro que regulan y administran gran parte de los beneficios del juego más popular del planeta, alcanza su punto culminante. La medida adoptada este jueves supone una fractura sin precedentes. De profundizarse el conflicto, las consecuencias adquieren repercusiones impensables. Por ejemplo, que las selecciones de España y Portugal no participen en la próxima Copa del Mundo, prevista para 2030, principalmente, en estadios de España, Portugal y Marruecos.
“La UEFA y sus asociaciones nacionales no participarán en competiciones de la FIFA”, rezó el comunicado oficial del organismo europeo. “La UEFA y sus 55 asociaciones se plantan como uno solo. Por unanimidad y de manera inequívoca rechazamos la propuesta de la FIFA de transferir la propiedad del Mundial y de otras competiciones de la FIFA a inversores privados”.
El comunicado rechaza el procedimiento seguido por Infantino para presentar la privatización del Mundial, condena la privatización del torneo como contraria a la esencia del juego, y concluye asegurando que Europa no legitimará ninguna iniciativa similar. A modo de cierre, la declaración termina por advertir que la UEFA no participará en la Copa del Mundo mientras Infantino mantenga esta idea.
“Ninguna de las 55 selecciones nacionales de la UEFA participará en ninguna de las competiciones de la FIFA mientras estas propuestas permanezcan en pie, a menos que estas propuestas sean abandonadas en su totalidad y se presenten garantías de que la FIFA nunca más abrirá su gobernanza o sus competiciones a la propiedad privada”.
T/El País

