Las 55 federaciones que conforman la UEFA se reunirán este jueves de emergencia para tratar los cambios en la Copa del Mundo que planea el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, según medios ingleses.

La UEFA, aunque no ha sido la única, sí ha sido la institución más vocal a la hora de criticar el movimiento de la FIFA, que pretende vender participaciones de la Copa del Mundo a entidades privadas, en un movimiento que podría generar millones de euros para Infantino.

El organismo europeo dijo en un primer momento que se habían traspasado «límites» que no debían cruzarse e insistió en sus argumentos al descubrir que la FIFA ha dado un plazo de 53 días a las 211 federaciones que forman este ente para aceptar los 40 millones de dólares con los que dar luz verde a este plan, como publicó este miércoles The Times.

«Hoy nos hemos enterado del plazo que la FIFA ha fijado a las federaciones para que apoyen sus propuestas o, de lo contrario, se retire la oferta de pago único. Esto lo dice todo sobre este plan», señaló la UEFA en un comunicado en vísperas de la reunión.

«Tras haber mantenido conversaciones con numerosas partes interesadas del mundo del fútbol, la UEFA sabe que existe una oposición significativa y creciente al plan de la FIFA. La FIFA no puede seguir utilizando nuestro deporte para enriquecerse a sí misma y a sus amigos. Podemos hacer crecer el fútbol de la forma correcta. Es hora de dar prioridad a federaciones, clubes, ligas, jugadores y aficionados», añadió.

La UEFA fue el primer organismo que cuestionó la idea de la FIFA, desvelada en prensa antes de que la propia FIFA la hiciera pública en la tarde del martes, con un duro comunicado en el que aseguró que «esto traspasa una línea que las instituciones que regulan el fútbol nunca deberían cruzar».

El organismo que preside el esloveno Alexander Ceferin, que es vicepresidente de la FIFA y miembro del Consejo que debe aprobar la medida, advirtió de que se «toma muy en serio» la iniciativa comercial de la FIFA.

«Lo mismo deberían hacer todas las federaciones nacionales de fútbol. Y lo mismo deberían hacer todas las partes interesadas: ligas, clubes, jugadores, aficionados, gobiernos y todos aquellos a quienes les preocupe el futuro de este deporte. El alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que se pueda comerciar, especialmente con cero transparencia sobre quién se beneficia económicamente. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo», advirtió.

A las críticas de la UEFA se sumaron otras confederaciones como la asiática (AFC) y la CONCACAF, cuyos presidentes, el jeque de Baréin Salman Bin Ebrahim Al Khalifa y el canadiense Victor Montigliani, respectivamente, son vicepresidentes de la FIFA y también miembros del Consejo de la FIFA que debe votar.

T/EFE