
La Unión Europea aseguró que continuará aplicando sanciones contra Rusia a pesar del acuerdo sobre el diésel alcanzado durante el fin de semana entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente ruso, Vladímir Putin, han indicado este lunes los ministros de Exteriores.
El acuerdo, tal y como lo anunció Trump en las redes sociales, prevé que Moscú libere de inmediato 300.000 toneladas de diésel para Estados Unidos y los mercados mundiales, con otras 500.000 toneladas en noviembre y un millón más después.
Para facilitar el acuerdo, Washington emitió una amplia exención de sanciones para el diésel ruso hasta abril de 2027, acción preocupa en Ucrania y entre sus aliados.
«Estados Unidos es nuestro mayor aliado, pero nuestro mensaje es claro: si queremos poner fin a esta guerra, la única manera de hacerlo es aumentando la presión sobre Rusia», afirmó este lunes por la mañana la alta representante, Kaja Kallas, mientras los ministros de Exteriores se reunían en Luxemburgo.
«Rusia ha iniciado esta guerra. No debemos olvidarlo». Kallas instó a la Casa Blanca a aplicar el proyecto de ley impulsado por el senador Lindsey Graham, que contempla sanciones y aranceles de gran alcance contra Moscú. Pero la ley, aprobada tras la repentina muerte de Graham, deja la decisión a la discreción del presidente.
«Si pusieran en marcha la ley Graham, de verdad podríamos ejercer presión para que Rusia termine esta guerra», señaló Kallas. Por su parte, la ministra de Exteriores irlandesa, Helen McEntee, calificó el acuerdo sobre el diésel entre Trump y Putin de «preocupante», pero insistió en que el bloque seguirá con la estrategia que mantiene desde hace años.
Ampliación de sansiones
La UE aprobó este lunes la mayor ampliación hasta la fecha de su lista de sanciones, que apunta a más de 1.600 personas y entidades acusadas de sostener la guerra de Rusia. Más de la mitad están vinculadas a la producción de misiles balísticos.»Lo que tenemos que hacer es reenfocar y redoblar nuestros esfuerzos para mantener la presión sobre Rusia», afirmó McEntee a su llegada.
«Nuestra prioridad tiene que ser mantener esa presión, pero también conservar nuestros canales con Estados Unidos, porque esto no va a ser posible sin el apoyo de Estados Unidos». Su homólogo lituano, Kęstutis Budrys, fue igualmente muy crítico y afirmó que el acuerdo sobre el diésel «no ayuda, ni a los precios de los productos petrolíferos ni a la unidad dentro de la comunidad transatlántica».
«Nuestra manera es aumentar la presión porque ya vemos cómo funciona. Aún no hemos terminado, porque para Europa este es el interés vital: ayudar a Ucrania a sobrellevar este invierno». El estonio Margus Tsahkna vinculó el acuerdo a la «situación interna» en Estados Unidos antes de las elecciones de medio mandato del próximo mes, en las que los republicanos de Trump van por detrás de los demócratas, y pronosticó que su impacto material sería limitado.
Trump teiene dificultades para contener la reacción contra su guerra contra Irán, considerada de forma generalizada como la principal razón del acusado aumento de los precios de los combustibles. Tsahkna añadió que el alto el fuego energético anunciado de forma repentina por Trump el domingo «no está funcionando», y señaló los bombardeos aéreos incesantes de Rusia sobre Ucrania.
Según las informaciones, la tregua está diseñada para cubrir en una primera fase las refinerías de petróleo, lo que la hace muy desequilibrada. Ucrania tiene solo una planta, mientras que Rusia cuenta con 32 grandes refinerías.
T/Con información Euronews

