
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró este 23 de octubre que uno de los buques de guerra de EEUU que hoy se encuentra desplegados cerca de Irán recalará luego en aguas próximas a Cuba, con el propósito de forzar a las autoridades de la isla a «cerrar un acuerdo» con su secretario de Estado, Marco Rubio.
«Haremos una pequeña escala. En realidad, lo que haremos con respecto a Cuba es pasar por allí a la vuelta de Irán. Esos hermosos barcos pasarán frente a Cuba. Haremos que uno de ellos se detenga a unas 50 yardas de la costa», sostuvo el mandatario en un acto de campaña en el estado de Florida, donde el tema reviste de interés electoral.
Entonces, prosiguió, «ellos –el Gobierno cubano– levantarán las manos, y entonces enviaremos a Marco Rubio para cerrar el acuerdo».
Amenazas de Trump y respuestas de La Habana
No es la primera vez que el mandatario amenaza de agredir militarmente a la isla. El pasado 4 de junio declaró: «Vamos a encargarnos de eso –de Cuba– tan pronto como hayamos terminado [con Irán]. Me gusta hacer una cosa a la vez. Y en abril pasado, prometió exactamente lo mismo: deslizar que el país caribeño sería un blanco futuro de las acciones bélicas de Washington.
Entonces, La Habana interpretó esas expresiones como un intento destinado a «crear confusión para seguir impidiendo la entrada de combustibles a territorio cubano», según puntualizara en aquel momento el canciller cubano, Bruno Rodríguez.
No obstante, pese a ello, las autoridades de la mayor de las Antillas han afinado en los últimos meses diversas estrategias de defensa territorial, que en palabras del presidente Miguel Díaz-Canel, constituyen una tarea de «enorme prioridad», de cara a una eventual agresión bélica.
El pasado 29 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva declarando una «emergencia nacional» ante la supuesta «amenaza inusual y extraordinaria» que, según la Casa Blanca, representa Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región.
El documento acusa al Gobierno cubano de alinearse con «numerosos países hostiles», de acoger a «grupos terroristas transnacionales» y de permitir el despliegue en la isla de «sofisticadas capacidades militares y de inteligencia» de Rusia y China.
A partir de entonces, EEUU ha arreciado el bloqueo económico y comercial impuesto a la isla desde hace más de seis décadas, con la aplicación de numerosas medidas coercitivas.
Adicionalmente, la Washington anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a la nación antillana, a lo que se suman amenazas de represalias contra aquellos que desatiendan la orden ejecutiva de la Casa Blanca.
La Habana ha rechazado sistemáticamente esas acusaciones y ha advertido que defenderá su integridad territorial.
T|RT