
La Casa Blanca dejó de ser únicamente símbolo político para convertirse, de manera inédita, en un ring de artes marciales mixtas. El presidente Donald Trump decidió patrocinar, con fines privados, un evento de UFC en el Jardín Sur de la residencia, lo que generó debate sobre el uso de un espacio institucional con fines indebidos.
Trump adquirió acciones de la empresa matriz de la UFC correspondientes a un paquete de 50.000 dólares, operación realizada justo antes de iniciar la campaña de promoción del evento.
La iniciativa se convirtió en un negocio lucrativo: se venden medallas oficiales, se han firmado patrocinios comerciales y se organiza una recaudación de fondos que alcanza un millón de dólares por invitado, destinada a un super PAC vinculado a la familia Trump y respaldado por su empresa de criptomonedas.
El octágono de combate instalado fue el eje de la celebración por el 80º cumpleaños del presidente, que tuvo lugar este domingo. La magnitud del montaje lo convierte en uno de los espectáculos más llamativos en la capital estadounidense.
Según documentos del Servicio de Parques, la construcción de la arena requirió más de 60 millones de dólares y miles de horas de trabajo, cifras que reflejan el impacto logístico y económico de la decisión.
La velada incluyó siete peleas masculinas, organizadas bajo el lema Freedom 250, con el doble propósito de festejar el cumpleaños del mandatario y conmemorar los 250 años de la Declaración de Independencia de EEUU
El evento, que mezcla política, deporte y recaudación de fondos, marca un precedente en la utilización de la Casa Blanca como escenario de espectáculos masivos, lo que plantea interrogantes sobre los límites entre la función institucional y el entretenimiento y los proyectos lucrativos privados.
T| TELESUR

