
Bolivia enfrentó este sábado una jornada de parálisis total tras el inicio de un paro general indefinido convocado por la Central Obrera Boliviana (COB). La medida, anunciada por el secretario ejecutivo Mario Argollo tras un multitudinario cabildo en El Alto, marca el punto álgido del rechazo ciudadano a las políticas económicas implementadas por la administración de Rodrigo Paz.
La movilización no solo responde a reivindicaciones laborales, sino que se ha convertido en un símbolo de resistencia territorial. Los manifestantes han expresado su respaldo a los sectores indígenas de Pando y Beni, quienes marchan hacia la capital en rechazo a la Ley 1720. Esta normativa, según denuncian, amenaza la soberanía alimentaria al favorecer la creación de latifundios mediante mecanismos hipotecarios.
Una de las principales exigencias de la COB es la solicitud de un incremento del 20% en el salario mínimo nacional y el haber básico. De acuerdo con las declaraciones de Argollo, el poder adquisitivo de los trabajadores bolivianos sufrió un deterioro crítico debido a la inflación galopante y el aumento descontrolado en los productos de la cesta básica.
Como contrapropuesta para financiar la crisis, el sector obrero planteó un recorte de hasta el 50 % en los sueldos de las altas autoridades del sector público. Esta medida busca proteger los recursos del Estado y blindar a las empresas estratégicas frente a cualquier asomo de privatización, un tema que genera profunda fricción con el gabinete de Rodrigo Paz.
Ante el avance de las protestas hacia la sede de Gobierno, la Policía de La Paz ordenó el acuartelamiento del 100 % de sus efectivos. El despliegue de seguridad se concentra en puntos estratégicos para resguardar los edificios gubernamentales y bienes estatales frente a la masiva movilización que desciende desde El Alto y otras regiones del país.
Por su parte, el presidente Rodrigo Paz utilizó sus canales digitales para minimizar la presión social. Afirmó que su gestión no teme a las movilizaciones por su carácter democrático. Sin embargo, su discurso evita mencionar los recortes en gasto social que marcaron su programa electoral, centrando su mensaje en la búsqueda de soluciones sostenibles, mientras la tensión en las calles continúa en ascenso.
T/Telesur

