Una doble protesta de gran escala marcó momentos de tensión y confrontación en la Cumbre del Clima (COP30) en Belém, Brasil, poniendo de relieve la brecha entre las negociaciones diplomáticas y las demandas ciudadanas.

La noche del martes, un grupo de manifestantes, incluyendo pueblos indígenas, activistas ambientales, médicos y estudiantes de la Marcha Global Salud y Clima, intentó ingresar por la fuerza a la zona azul de la COP30, el área bajo administración de la ONU donde se concentran las negociaciones oficiales.

Portando pancartas y bastones, unos tres mil participantes recorrieron 1.5 km hasta el cordón policial que resguarda el acceso, desencadenando empujones y confusión. Los manifestantes buscaban visibilizar las demandas de las comunidades originarias en el centro de los debates sobre justicia ambiental y cambio climático. La acción resultó en el bloqueo temporal de la salida del recinto y un agente de seguridad herido leve.

De forma simultánea, en otra irrupción en la zona azul, activistas alzaron críticas directas contra el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, por autorizar perforaciones petrolíferas en la Amazonia, calificándolo de «papelón» y de «destruir el clima». El chamán Nato Tupinambá, uno de los participantes, argumentó que la protesta era necesaria porque «el Gobierno miente diciendo que el Amazonas está bien».

Tras enfrentamientos con el personal de seguridad de la ONU y brasileño, los activistas fueron expulsados del lugar, con dos agentes con heridas leves. Las entidades organizadoras de la Marcha Global por la Salud y el Clima se desmarcaron públicamente de los incidentes en la entrada de la zona azul, asegurando que su movilización fue pacífica.

El secretario extraordinario de la COP30, Valter Correia, informó que se activaron los protocolos de seguridad de la ONU. Este episodio es particularmente relevante al ser la primera COP en tres años celebrada en un país con mayores libertades para la manifestación ciudadana, a diferencia de las ediciones anteriores en Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Azerbaiyán.

T/El Foco