
Uno de los pasatiempos de los abuelos, Tejer, están resuurgiendo actualmentente, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Según datos de Eventbrite, el interés de la Generación Z por las reuniones de abuelas, como círculos de tejido y talleres de costura, aumentó en los últimos meses, impulsado en parte por la búsqueda de alivio del agotamiento digital.
Estudios recientes sugieren que las tareas lentas y táctiles, como tejer, pueden activar los sistemas cerebrales y favorecer la salud cognitiva a largo plazo de diversas maneras, incluyendo el desarrollo de la memoria, la atención y la función motora, a la vez que ayudan a regular el estrés.
Independientemente de la edad o el género, practicar pasatiempos mentalmente exigentes, ya sea tejer, tallar madera o construir maquetas, puede ser una de las maneras más sencillas de cuidar la salud cerebral. Esto es lo que dice la ciencia.
Si bien la meditación y los rompecabezas también ofrecen beneficios cerebrales, tejer combina de forma única la coordinación motora fina, la planificación creativa y el movimiento rítmico bilateral, lo que involucra diferentes sistemas cerebrales a la vez.
Según Emily Sharp, terapeuta de NY Art Terapy en Estados Unidos, afirma que este tipo de creatividad, en cualquier ámbito, es útil. Esa estimulación bilateral, creada por el uso alterno de ambas manos, es similar a la que se utiliza en la terapia de Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares (EMDR, es un método psicoterapéutico para tratar el trauma y otras angustias vitales), explica Sharp.
Está relacionada con niveles reducidos de cortisol, aumento de serotonina y dopamina y una mejor regulación emocional. Además también activa el sistema de dopamina del cerebro de manera que pueden mejorar la concentración y potencialmente retrasar el deterioro cognitivo relacionado con la edad.
T/Con Información NG

