El pulso entre República Checa y Sudáfrica terminó hoy igualado 1-1 en el Mercedes-Benz Stadium, en duelo de necesitados que dejó cuentas abiertas en el Grupo A del Mundial de Fútbol 2026.

El conjunto europeo, dirigido por Miroslav Koubek y con el peso histórico de diez participaciones mundialistas y dos subcampeonatos, golpeó primero con un latigazo tempranero de Michal Sadílek a los cinco minutos y ocho segundos, el gol más rápido del torneo, tras asistencia de Alexandr Sojka.

Aquel destello inicial marcó un dominio checo que se fue diluyendo como arena entre los dedos, mientras los Bafana Bafana del veterano Hugo Broos crecían en confianza aunque sin traducir su posesión en verdadero peligro durante la primera mitad.

El segundo tiempo repitió la partitura, con Sudáfrica empujando desde la voluntad y la circulación, y una República Checa que, pese a generar más ocasiones y sostenerse firme atrás, fue incapaz de sentenciar el partido.

La igualdad llegó como un golpe de justicia tardía cuando una mano de Pavel Sulc en el área abrió la puerta a un penal que Teboho Mokoena convirtió con temple en el minuto 83 para firmar el empate.

Ambas selecciones, que habían debutado con derrotas —los checos 1-2 ante Corea del Sur y los sudafricanos 0-2 frente a México—, mantienen viva la esperanza de avanzar sin depender de terceros en un grupo que sigue en ebullición.    El moderno escenario de Atlanta, con su techo retráctil y su pantalla envolvente de 360 grados, fue testigo de un choque que también reeditó un único antecedente lejano, aquel 2-2 de 1997 en Riad.

Ahora, con la clasificación en juego, checos y sudafricanos miran de reojo el duelo entre Corea del Sur y México, conscientes de que el margen de error se estrecha mientras el Mundial avanza.

T/Prensa Latina