
Sudáfrica enfrenta una crisis sanitaria alarmante. Las autoridades de salud emitieron un comunicado urgente tras el repunte crítico de casos de malaria, situación vinculada directamente con las recientes y devastadoras inundaciones en el país.
La crisis afecta incluso a provincias no endémicas como Gauteng, donde el panorama es preocupante; el brote de 414 casos confirmados en 2026 (frente a 230 en 2025), lo que ha desencadenado 11 fallecimientos en tres meses (frente a una sola el año anterior).
El sistema de salud advierte que los retrasos en el diagnóstico son fatales. La acumulación de agua estancada facilita la cría del mosquito, lo que pone en riesgo a poblaciones sin inmunidad previa. La orden oficial es que, ante cualquier síntoma de fiebre, la atención médica inmediata es la única forma de evitar más decesos.
El gobierno intensificó las brigadas de fumigación y el control de fronteras. La instrucción oficial es que cualquier persona con fiebre debe solicitar una prueba de diagnóstico inmediato. Mientras el agua de las inundaciones baja, la amenaza de la malaria sube, y amenaza con saturar los hospitales de las principales zonas urbanas del país.
T|TELESUR

