Un cuadro de Peter Paul Rubens perdido hace mucho tiempo fue encontrado en una casa particular de París y ahora es ha subastado por 2,3 millones de euros en Versalles. El cuadro representa la crucifixión de Jesús, obra del maestro flamenco del Barroco (1577-1640), el cual estuvo oculto durante más de cuatro siglos.

Jean Pierre representante de la casa de subasta Osenat, detalló qué «inmediatamente tuve una corazonada sobre este cuadro e hice todo lo posible para intentar autentificarlo», declaró al afirmar que se logró la autentificación.

Por su parte, Nils Büttner, experto conocido por sus investigaciones sobre Rubens, explicó antes de la subasta que Rubens pintaba a menudo crucifixiones, pero rara vez representaba «a Cristo crucificado como un cadáver en la cruz» por lo que mencionó que es el único cuadro que muestra sangre y agua saliendo de la herida del costado de Cristo.

La casa de subastas ha confirmado la autenticidad del cuadro tras un análisis científico. Se le realizó una evaluación microscópica de las capas de pintura, el cual reveló no solo pigmentos blancos, negros y rojos en las zonas que representan la carne, sino también pigmentos azules y verdes que Rubens solía utilizar para pintar la piel humana.

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