
Un sismo superficial de magnitud 3,9 sacudió este sábado 15 de agosto las inmediaciones del volcán Etna, en la isla de Sicilia, al sur de Italia, generando inquietud entre los pobladores de las localidades adyacentes y provocando daños materiales en la infraestructura vial de la zona.
El epicentro del movimiento telúrico se localizó a tan solo un kilómetro de profundidad, lo que explica su impacto directo sobre la superficie. Las afectaciones se concentraron en el asfalto de la carretera Mareneve, en el municipio de Linguaglossa, una de las vías de acceso al macizo volcánico más frecuentadas por residentes y visitantes.
El sismo se registró precisamente en el momento en que el Instituto Nacional de Geofísica y Volcanes (INGV) de Catania oficializaba la reducción del nivel de alerta volcánica del Etna de rojo a naranja, una señal de que la actividad interna del volcán comenzaba a moderarse.
El Observatorio Volcánico para la Aviación (VONA) confirmó que el coloso presenta actualmente una débil emanación de material piroclástico y ausencia de columnas eruptivas, con la energía interna y los temblores descendiendo a niveles habituales.