Las dietas genéricas pueden provocar la pérdida tanto de masa muscular como de agua en el cuerpo, por eso es necesario contar con una planificación nutricional, que responda a los requerimientos únicos de cada persona, permitiendo mantener la salud, así como alcanzar los objetivos del entrenamiento, aún más en la tercera edad.

Según la nutricionista Amelia De La Peña, lo ideal es aprender a comer con un esquema de alimentación, sin grandes restricciones, que cumpla con las necesidades personales y pueda mantenerse fácilmente a largo plazo para una longevidad saludable. Adoptar un modelo sostenible que aporte la energía necesaria, permitiendo que el entrenamiento sea un aliado del fortalecimiento físico y no un factor de desgaste.

Una nutrición adecuada es esencial porque representa el 70% del éxito en los objetivos de bienestar, complementada por el entrenamiento (30%); aunque factores como el descanso y manejo del estrés también son críticos, resaltó De La Peña.

Alimentarse correctamente es la base para prevenir lesiones, ya que robustece el sistema músculo-esquelético, incluyendo tendones y cartílagos. La experta advierte que realizar actividad física sin el combustible adecuado obliga al cuerpo a degradar su propio músculo para obtener la energía necesaria de forma inmediata, lo cual resulta contraproducente para el bienestar.  

T/VV