
Golpearse el pecho es uno de los comportamientos más característicos de los gorilas, es un gesto icónico que siempre capta la atención de esta especie. Aunque suele interpretarse como una señal de enojo, no siempre es así.
Los gorilas se golpean el pecho por distintos motivos, y presenciar este comportamiento puede resultar intimidante. Aunque el sonido de los golpes impresiona, son los gruñidos profundos y los rugidos los que realmente anuncian la presencia del animal. Al mismo tiempo que se golpean el pecho con los puños, los gorilas emiten ladridos y gruñidos como una señal de advertencia o defensa.
Estos sonidos transmiten diferentes mensajes a otros gorilas. Tanto machos como hembras, de todas las edades, realizan este comportamiento. Puede servir para proteger al grupo familiar, intimidar a rivales, demostrar fortaleza o expresar excitación. En el caso de los machos, el sonido suele ser más potente porque los sacos de aire situados en la garganta y el pecho amplifican sus vocalizaciones.
Los gorilas que producen un sonido más profundo y fuerte al golpearse el pecho suelen intimidar con éxito a sus oponentes, hasta el punto de que estos desisten del enfrentamiento. De esta manera, ahorran energía y reducen el riesgo de sufrir lesiones.
Aunque esta exhibición puede parecer agresiva, no siempre significa que el gorila esté enojado. En la mayoría de los casos, golpearse el pecho funciona como una advertencia o una demostración de confianza, más que como el inicio de un ataque.
Como los gorilas prefieren evitar lesiones innecesarias, recurren con mayor frecuencia a estas demostraciones físicas de poder que a los enfrentamientos reales. Su objetivo es convencer al rival de retirarse por iniciativa propia. Solo cuando esas advertencias son ignoradas, el conflicto puede escalar hasta el combate físico.
T/Agencias

