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Una histórica ola de calor con temperaturas superiores a 40 °C redujo este domingo 09 de agosto los caudales de los ríos Danubio y Rin a mínimos históricos, afectando el comercio y la generación energética en Europa.

La extrema sequía en el Danubio, cuenca que discurre por diez países, obligó a administraciones de Europa Central y Oriental a implementar planes de ahorro energético. En Hungría, la escasez de agua complicó el enfriamiento de los reactores de su única central nuclear, instalación que depende directamente del caudal fluvial para sus sistemas de refrigeración.

Por otra parte, el descenso progresivo de las aguas del río Rin en Alemania genera alarma en el sector industrial. Las restricciones a la navegación fluvial comercial limitan el transporte de materias primas para la industria pesada, amenazando la cadena de suministro en el norte y oeste del continente europeo

La bajada del nivel de agua también reveló importantes vestigios históricos ocultos durante décadas. En el tramo fronterizo entre Serbia y Rumania, cerca del puerto de Prahovo, emergieron las estructuras oxidadas de decenas de embarcaciones de guerra de la Alemania nazi, hundidas durante la Segunda Guerra Mundial con su cargamento bélico.

Asimismo, el retroceso del caudal en Bulgaria expuso los cimientos del antiguo Puente de Constantino. Esto permite a arqueólogos locales inspeccionar de forma directa la emblemática estructura de ingeniería romana, mostrando los efectos de una crisis climática que transforma la geografía y el patrimonio histórico de la región.

T/Con información Telesur