Docenas de reporteros entregaron ayer sus credenciales de acceso y abandonaron la sala de prensa del Pentágono.

La razón es que no aceptaron las nuevas restricciones para cubrir la fuente de las fuerzas armadas.

Para los medios de comunicación la imposición de pautas por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, dejarían a los periodistas vulnerables a ser expulsados por publicar información –clasificada o no– que no haya sido aprobada por la autoridad para su divulgación.

De manera que muchos de los reporteros esperaron para salir juntos a las 4 de la tarde, la hora límite establecida por el Pentágono para abandonar el edificio.

A medida que se acercaba la hora, los profesionales de la información alineaban en la salida cajas con sus expedientes de trabajo, libros y fotos. Al final, entre 40 y 50 periodistas entregaron su acreditación de prensa.