
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, reiteró que su país no participará en la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán y mantendrá una postura de no intervención directa. Durante una conferencia en Downing Street, el dirigente laborista confirmó la decisión de su Gobierno de trabajar con aliados para garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz, vía estratégica vital para el suministro energético global y la economía británica.
Según el líder británico, evitar la escalada es clave para proteger la seguridad energética y reducir el costo de la vida en Reino Unido. «La manera más eficaz de apoyar a los ciudadanos es presionar para reducir la escalada en Medio Oriente», subrayó Starmer, quien insistió en que su Gobierno busca «una dirección clara y tranquila» para manejar la situación.
El primer ministro enfatizó que Reino Unido evitará sumarse al conflicto y priorizará el interés nacional y la estabilidad regional.
Esta postura se enmarca en un contexto de tensión derivado del conflicto bélico iniciado el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron ataques y bombardeos aéreos contra varias ciudades de Irán mientras estaban en curso negociaciones diplomáticas en torno al programa nuclear pacífico de la República Islámica. La agresión deja hasta el momento más de 1.500 civiles iraníes asesinados.
La República Islámica mantiene una postura firme frente a Washington tras la escalada militar. Teherán calificó el asesinato del líder supremo Alí Jameneí como «la conspiración más peligrosa contra Irán» y aseguró que su país responderá contundentemente a este crimen.
En respuesta a la agresión, Teherán ha ejecutado cerca de 90 ataques de misiles y drones contra objetivos vinculados a intereses estadounidenses e israelíes para defender su integridad territorial. Promesa Verdadera 4, nombre de la operación, provocó la destrucción de bases militares gringas en Oriente Medio, así como de objetivos castrenses y estratégicos de la entidad sionista, entre otros.
El cierre del estrecho de Ormuz incrementó la preocupación internacional por el impacto en los suministros globales de hidrocarburos. El Gobierno iraní ratifica que la resistencia es la única vía frente a la política de asedio y desestabilización promovida por las potencias occidentales.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anticipó este martes el cese de las operaciones militares contra Irán, alegando que las capacidades de defensa del país persa fueron supuestamente destruidas.
En declaraciones a un medio local, el mandatario republicano fijó un plazo de tres semanas para concluir la campaña bélica iniciada en febrero, a pesar de que el estrecho de Ormuz permanece bloqueado.
T|Telesur

