
Desde el próximo 23 de abril, Star Wars: Andor (Disney+) pondrá el cierre con su segunda y última temporada a un spin-off tan necesario como acertado, un nexo de unión entre los grandes bloques que componen la saga: la historia sobre cómo se fragua el imperio liderado por el mal encarnado en Darth Vader y la lucha para derrocarlo con Luke Skywalker a la cabeza.
Hasta aquí, nada nuevo. La saga de ciencia ficción creada por George Lucas cuenta con 13 películas y, al menos, otras 12 series (algunas de animación), a los que se añaden documentales, videojuegos, cómics y libros para completar la historia. Más que una saga es casi una religión, con lo que sintetizar es tarea casi imposible.
Andor cuenta la evolución de Cassian Andor (interpretado por Diego Luna), líder revolucionario esencial en la consolidación de la alianza para derrocar al Imperio Galáctico, un régimen dictatorial y autocrático liderado por el emblemático Darth Vader, probablemente el villano más icónico de la historia.
La historia
Se trata de una serie muy madura ya que afronta el conflicto no con el prisma romántico o aventurero que predomina en otras entregas de la saga, sino con una violencia muy cruda y llena de matices, en la que tanto los rebeldes como el imperio defienden de manera tajante y sin miramientos sus ideales.
Si Star Wars es un western galáctico repleto de acción, con toques religiosos e inspiración samurai, dulcificado por personajes carismáticos y criaturas de todo tipo, Andor recoge todos esos ingredientes y le añade un guión más profundo e intelectual, en el que la barrera de lo moralmente aceptable está más difusa que nunca.
Las dos temporadas de Andor son vitales para contextualizar la situación económica, social y política de la época, y deshilar la intrahistoria que da pie al resto de películas.
En este punto, lo recomendable es ver la serie de Andor completa, y pasar a las películas Rogue One (2016) y la trilogía original de la conocida también como Guerra de las Galaxias: ‘Una nueva esperanza’ (1977), El imperio contraataca (1980) y El retorno del Jedi (1983).
Este bloque de Star Wars cuenta cómo este grupo de rebeldes creado en Andor será capaz de lograr poner en jaque a todo el poder autocrático y robar los planos de su potente arma de destrucción masiva: la Estrella de la Muerte, una nave con forma de planeta y un rayo destructor capaz de hacer desaparecer cualquier forma de vida.
Con esos planos en su poder, surgen unos personajes que traspasan la pantalla para formar parte de la cultura.
T/UR

