
Una escultura camboyana propiedad del patrimonio cultural del país y con varios siglos de antigüedad recobró vida, luego de una minuciosa restauración. Se trata de la estatua del Shiva danzante, una imponente escultura de arenisca de cinco metros de altura que data del siglo X.
La escultura fue presentada en el Centro de Conservación de Angkor, en Siem Reap.Originaria de Koh Ker, que fue capital del Imperio jemer, representa al Dios hindú Shiva con diez brazos y cinco rostros, símbolo de la energía y el equilibrio cósmicos.
El largo y complejo proceso de restauración de esta escultura de siete toneladas fue un desafío cultural. Se cree que fue derribada hace siglos y que posteriormente sufrió graves daños durante periodos de conflicto y saqueo en Camboya. Con el tiempo quedó reducida a más de 10.000 fragmentos.
Se realizó un trabajo conjunto de especialistas camboyanos y de la Escuela Francesa de Extremo Oriente (EFEO) permitió reconstruir la estatua a lo largo de cinco años. Durante el proceso se catalogaron miles de fragmentos que se volvieron a ensamblar con sumo cuidado, y los expertos identificaron más de 700 uniones precisas para recuperar la figura.
La restauración es un gesto simbólico de recuperación cultural que refuerza los esfuerzos por recuperar y preservar el patrimonio de Camboya tras décadas de pérdidas y expolio. Las autoridades confían ahora en que la estatua restaurada pueda regresar finalmente a su emplazamiento original, para atraer visitantes y fomentar una mayor valoración del pasado milenario de Camboya.
T/Agencias

