
Pasada la página de las elecciones generales en Ecuador, donde el actual presidente Daniel Noboa esperaba ganar en primera vuelta o sacar amplia ventaja, ahora las interrogantes van sobre un balotaje en el contexto de un empate técnico tras el resultado de Luisa González.
Con el 96,63 % de las actas escrutadas, el Consejo Nacional Electoral (CNE) muestra a Noboa, del movimiento Acción Democrática Nacional (ADN), con el 44,16 % de los votos, seguido de González, aspirante de Revolución Ciudadana (RC), con el 43,94 %. El primero se declaró ganador y la segunda asegura que puede superarlo en el conteo definitivo.
Por lo general, en cada segunda vuelta se habla de quién puede atraer a los votantes del tercero en discordia. No obstante, en esta ocasión, pese a tener 16 candidaturas, la diferencia es abismal. El más cercano fue Leonidas Iza, del Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik, con tan solo 5,3 %.
De hecho, la tercera fuerza no tiene nombre ni apellido. El voto viciado alcanzó el 8,96 %, distribuido en 6,8 % de votos nulos y 2,16 % de votos blancos.
«Se espera una contienda polarizada entre los dos candidatos finalistas, con un enfoque en la búsqueda de alianzas estratégicas para captar el voto de los indecisos y de quienes apoyaron a los candidatos eliminados en la primera vuelta», apunta la politóloga ecuatoriana Desirée Viteri.
El factor Pachakutik
El movimiento indígena, muy poderoso en Ecuador, podría resultar determinante para el próximo 13 de abril, fecha en la que se definirá quién gobernará hasta 2029. Si bien, teóricamente, por afinidad ideológica se alinearía con RC, la práctica es opuesta.
Pachakutik terminó en malos términos con el exmandatario Rafael Correa (2007-2017), líder y figura más visible de la Revolución Ciudadana. Además, ya su excandidato avisó que será el «poder político colectivo» el que resuelva la cuestión.
«Van a tener que esperar nuestra decisión. Nuestra decisión va a ser decidida colectivamente», declaró Iza el lunes. «Este país finalmente va a entender que esta sociedad va a conjugar la democracia comunitaria, la democracia directa y la democracia representativa», exclamó.
Quien ya anticipó su movida fue Carlos Rabascall, de Izquierda Democrática. «Mi voto en esta segunda vuelta será para Luisa González. Esta es mi decisión personal, no la del partido», escribió en X. Aunque su resultado fue de 0,22 %.
Por su parte, la excandidata presidencial por Sociedad Patriótica, Andrea González, abogó por «promover el desarrollo sostenible, la justicia y la libertad» en un comunicado personal. Al haber obtenido el 2,7 % de los sufragios, también se esperaba su discernimiento.
El desgaste presidencial
La tradición en Ecuador es que el dignatario ceda el cargo a su vicepresidente para buscar una reelección. No obstante, Noboa se ha saltado la normativa y con argucias legales se ha convertido en el primer presidente-candidato contemporáneo.
Noboa, quien mantiene un perfil más bajo y no acostumbra a darse baños de masas, como el tradicional prototipo de líder latinoamericano, se expondrá los meses siguientes a una serie de reproches por desobedecer a la Corte Constitucional, mientras la vicepresidenta Verónica Abad arrecia sus críticas.
Abad, distanciada desde el día uno de mandato por orden de Noboa, aseveró el lunes que no hay igualdad ante la ley ni seguridad jurídica, por lo cual «en este proceso democrático tan injusto para Ecuador no se puede tapar el sol con un dedo». T/RT F/Referemcial

