
Este año el Festival de Cine de Berlín se encuentra envuelto en lo que se define como una «tormenta mediática» por la supuesta marginación del debate político en el evento que se lleva a cabo hasta el 22 de febrero. El festival, conocido por ser el más politizado de los tres grandes certámenes europeos (Berlín, Cannes, Venecia), arrancó la semana pasada en medio de la polémica cuando los periodistas preguntaron al jurado de la competición, presidido por el renombrado director alemán Wim Wenders, por la situación actual del mundo, incluida la guerra en Gaza.
Preguntado por si el cine puede impulsar cambios en el ámbito político, Wenders respondió que «las películas pueden cambiar el mundo», pero «no de forma política». Manifesó que «ninguna película ha cambiado realmente la idea de ningún político. Pero sí podemos cambiar la idea que la gente tiene de cómo debería vivir», afirmó.
Agregó que el planeta hay una «gran discrepancia entre las personas que quieren vivir su vida y los gobiernos que tienen otras ideas. Creo que las películas se sitúan en esa discrepancia» dijo. Además cuando le preguntaron por el conflicto en curso en Gaza y por el modo en que el Gobierno alemán (que financia parte del festival) sigue mostrando su apoyo a Israel, la miembro del jurado Ewa Puszczyńska replicó.
Respondió de una manera superficial, asegurando que hay muchas otras guerras en las que se cometen genocidios y de las que no se habla «así que es una cuestión muy complicada y me parece un poco injusto que se nos pregunte qué pensamos, cómo apoyamos o no apoyamos, si hablamos o no con nuestros gobiernos.» insistió.
Sin embargo, Wenders reiteró que debían mantenerse al margen de la política, «somos el contrapeso de la política, somos lo contrario de la política. Tenemos que hacer el trabajo de la gente, no el de los políticos» reiteró. Luego de este momento de preguntas y respuestas la retransmisión en directo de la rueda de prensa sufrió problemas técnicos y empezaron a circular rumores de que la señal se había cortado deliberadamente.

La Berlinale respondió en un comunicado en el que aseguraba que «esta mañana hemos tenido problemas técnicos con la retransmisión por internet de la rueda de prensa con el Jurado Internacional. Queremos presentar nuestras más sinceras disculpas».
Las reacciones no tardaron en llegar y la indignación se mantuvo, con muchos acusando al festival de apartarse de los asuntos de actualidad, algo especialmente llamativo en el caso de la Berlinale, que nunca ha huido de posicionarse, como demostró más recientemente con la invasión rusa de Ucrania, donde llegó incluso a fabricar su emblemático pin del osito de la Berlinale con los colores de la bandera ucraniana.
Otro ejemplo reciente se dio en 2024, cuando el premio al mejor documental del festival fue para No Other Land, que narra el despojo de comunidades palestinas en la Cisjordania ocupada por Israel. Hubo polémica tras la concesión del galardón y el festival respaldó la película y a quienes alzaron la voz, incluso cuando responsables del Gobierno alemán criticaron como «unilaterales» las declaraciones sobre Gaza de los directores durante la ceremonia de entrega.
Otros artistas fueron críticados
Tanto Michelle Yeoh como Neil Patrick Harris, invitados de la Berlinale 2026, fueron criticados en redes por esquivar preguntas sobre las redadas de ICE en Estados Unidos y el auge del fascismo, en especial Harris, por afirmar que le interesaba «hacer cosas que fueran ‘apolíticas'».
Una de las críticas más sonadas llegó de la aclamada autora india Arundhati Roy, que tenía previsto presentar su comedia de 1989 In which Annie give It those ones, en la sección Classics del festival, anunciando que se retiraba del festival, aludiendo a las «declaraciones inconcebibles» del jurado y asegurando que «escucharles decir que el arte no debe ser político deja a uno boquiabierto».

«Aunque me han perturbado profundamente las posiciones del Gobierno alemán y de varias instituciones culturales alemanas sobre Palestina, siempre he recibido solidaridad política cuando he hablado ante el público alemán de mis opiniones sobre el genocidio en Gaza», afirmó Roy en su comunicado. «Eso fue lo que me permitió plantearme asistir a la proyección de Annie en la Berlinale» aclaró.
Al referirse al jurado, Roy expresó que evadir la política es una forma de silenciar una conversación sobre un crimen contra la humanidad «cuando aún se está desarrollando ante nuestros ojos en tiempo real, en un momento en que artistas, escritores y cineastas deberían hacer todo lo que esté en su mano para detenerlo» dijo, «. Permítanme decirlo con claridad: «lo que ha ocurrido en Gaza, lo que sigue ocurriendo, es un genocidio del pueblo palestino por parte del Estado de Israel. Cuenta con el apoyo y la financiación de los gobiernos de Estados Unidos y Alemania, así como de varios otros países europeos, lo que les convierte en cómplices de ese crimen» finalizó.
T/Con información EN

