
Con una movilización sin precedentes, la visita 168 de la Divina Pastora consolidó una vez más a Barquisimeto como el corazón espiritual del país, reuniendo a miles de feligreses en un despliegue de fe que trasciende fronteras.
Miles de feligreses agradecieron por salud. Entre la marea de personas, una televisora nacional conversó con Ariana Valecillos, una joven de 19 años que este año tuvo la oportunidad de vivir la procesión dentro del cordón de seguridad. Su testimonio es la prueba de una fe que trasciende generaciones.
«Yo cumplo la tradición desde que estaba en la barriga de mi mamá. La Virgen tuvo un milagro en mí: de pequeña padecí Chikungunya, Dengue y Zika al mismo tiempo. Ella me sanó. Los doctores le dijeron a mi madre que lo más probable era que no sobreviviera, pero la fe se alteró, sané y hoy estoy aquí cumpliendo mi promesa», relató Valecillos conmovida, haciendo un llamado a la juventud a renovar su fe.
Milagros de salud: La intercesión de la «Pastora de Almas»
La salud ha sido el motivo principal de las promesas que se observaron durante todo el recorrido. Gabriela Pérez, madre de una pequeña que este año escenificó a la Divina Pastora, compartió su historia: su hija es sobreviviente de un dengue hemorrágico.
«Es el cuarto año que la vestimos así. Estuvo muy delicada, pero al pedirle a la Virgen y al Dr. José Gregorio Hernández, hoy la tenemos con nosotros. Ella es un milagro viviente», comentó Pérez.
T/Globovisión

